MEDIO ORIENTE – Israel intensificó los ataques aéreos contra objetivos en Teherán y otras zonas de Irán, con reportes de impactos en instalaciones vinculadas al desarrollo de misiles y sitios asociados al programa nuclear iraní.
La ofensiva ocurre en paralelo a una campaña militar de Estados Unidos contra objetivos iraníes, lo que ha ampliado el alcance y la tensión del conflicto en la región.
En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos y drones hacia territorio israelí y extendió ataques a distintos puntos del Golfo Pérsico, según reportes periodísticos. Entre los efectos más visibles se encuentran interrupciones de vuelos, alertas de seguridad para personal diplomático y afectaciones a infraestructura energética y tecnológica en países vecinos.
También se han reportado incidentes relacionados con el tránsito marítimo en rutas cercanas al Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial de petróleo y gas.
La expansión territorial del conflicto eleva el riesgo de errores de cálculo. Un ataque con numerosas víctimas en un tercer país o un impacto directo sobre bases con presencia estadounidense podría detonar nuevas rondas de represalias.
En Israel, las sirenas de alerta y los sistemas de defensa aérea se han vuelto constantes ante los lanzamientos de misiles y drones. En Irán, los bombardeos han provocado daños en zonas urbanas y han incrementado la presión política interna.
Washington ha señalado que la campaña podría extenderse por varias semanas y no ha descartado medidas adicionales, mientras gobiernos regionales enfrentan desafíos en materia de seguridad aeroportuaria, abastecimiento energético y protección de infraestructura estratégica.



















