La familia de Caleb Vazquez, uno de los presuntos responsables del tiroteo mortal en el Islamic Center of San Diego, difundió una declaración pública en la que expresó dolor por lo ocurrido, condenó el ataque y pidió disculpas a las familias de las víctimas y a la comunidad musulmana afectada.
En el comunicado, la familia señaló que nada de lo que dijera o hiciera podría reparar el daño causado por las acciones atribuidas a Vazquez. También afirmó que se encontraba devastada y que rechazaba por completo los actos de odio y violencia registrados durante el ataque.
La declaración mencionó de manera directa a las víctimas Amin Abdullah, Mansour Kaziha y Nader Awad, quienes fueron recordados por su valentía al intentar proteger a otras personas dentro del centro islámico. La familia expresó que lamentaba profundamente la pérdida de vidas inocentes y reconoció las acciones heroicas de los tres hombres.
De acuerdo con el posicionamiento familiar, Vazquez se encontraba dentro del espectro autista y, con el tiempo, habría desarrollado resentimiento hacia partes de su propia identidad. La familia también señaló que la exposición a discursos de odio, contenido extremista y propaganda en internet habría contribuido a su radicalización.
El comunicado sostuvo que, aunque no existía justificación para lo ocurrido, la tragedia evidenció los riesgos de espacios digitales donde el odio fue normalizado. La familia afirmó que las acciones atribuidas a Vazquez no representaron los valores con los que fue criado ni las creencias de su entorno familiar.
Las autoridades continuaron investigando el ataque como un posible crimen de odio, mientras revisaban escritos, actividad en línea, dispositivos electrónicos y la forma en que los sospechosos habrían obtenido armas de fuego. El caso mantuvo bajo atención el papel de la radicalización digital en actos de violencia extrema.
La comunidad musulmana de San Diego siguió en proceso de duelo tras el ataque, mientras familiares, líderes religiosos y organizaciones comunitarias pidieron apoyo para las víctimas y mayor atención a las amenazas de odio. La declaración de la familia de Vazquez se sumó a una investigación que buscó esclarecer los motivos, responsabilidades y señales previas al tiroteo.














