Este 23 de septiembre, la Iglesia Católica celebra la memoria de San Pío de Pietrelcina, mejor conocido como Padre Pío, sacerdote capuchino italiano que se convirtió en una de las figuras religiosas más reconocidas del siglo XX.
Nacido como Francesco Forgione el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Italia, desde temprana edad mostró interés por la vida religiosa. A los 16 años ingresó al noviciado de los frailes capuchinos y adoptó el nombre de Pío.
Fue ordenado sacerdote en 1910 y años después llegó al convento de San Giovanni Rotondo, donde desarrolló gran parte de su ministerio. Dedicó numerosas horas a escuchar confesiones, celebrar la misa y atender espiritualmente a quienes acudían a él.
Padre Pío también se hizo conocido por los estigmas que presentó durante gran parte de su vida, así como por la enorme devoción que despertó entre miles de fieles. Murió el 23 de septiembre de 1968, fecha que posteriormente quedó establecida para su memoria litúrgica.
Fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II y su figura continúa siendo especialmente venerada entre los católicos de diferentes partes del mundo.
El santoral de este día también recuerda a San Lino, considerado tradicionalmente el segundo obispo de Roma después de San Pedro.
Cada 23 de septiembre, la celebración de San Pío de Pietrelcina recuerda especialmente el valor de la oración, la humildad, la caridad y el servicio a los demás.













