Tijuana — Este jueves, en Tijuana, se llevó a cabo un colorido desfile y una emotiva misa que congregaron a decenas de payasos. El evento marcó la conmemoración de otro año en la vida de estos artistas dedicados a llevar alegría a la comunidad. Sin embargo, no todo fue risas y diversión, ya que algunos payasos aprovecharon la ocasión para denunciar los desafíos que enfrentan, incluyendo el cobro de piso y la creciente inseguridad en la ciudad.
Giuseppin, un payaso tijuanense, compartió las dificultades de su oficio, señalando obstáculos como el cierre de lugares de trabajo debido a regulaciones y la presión para pagar por el espacio donde realizan sus actuaciones. Estos problemas añaden un nivel extra de complejidad a una profesión ya de por sí desafiante.
La mañana del jueves, los payasos se congregaron en el centro de Tijuana para participar en el desfile y asistir a una misa en honor a su día. A pesar de los desafíos, muchos expresaron que encuentran satisfacción en su trabajo por el aspecto altruista de su labor. Una payasa tijuanense, conocida como La monita, destacó su gusto por el personaje y el propósito altruista que impulsa su dedicación al oficio.
Además de la alegría que brindan a través de sus actuaciones, algunos payasos también se unen para formar una especie de familia. Un ejemplo es Pichuri, donde desde 2017 decidieron apoyarse mutuamente y convertirse en una comunidad de payasos. La Mamá Pichuri Show compartió la historia de cómo su hijo inició esta tradición a los 17 años, y la abuela Pichuri continuó para lograr el sueño compartido de Pichuri Show.
En total, más de 200 payasos en la frontera de Tijuana participaron en el desfile y la misa, expresando su agradecimiento por el noble oficio de llevar alegría a la comunidad a pesar de los desafíos que enfrentan.













