El 31 de diciembre, tres individuos lanzaron granadas de fragmentación a un centro de espectáculos en Tijuana, donde se llevaría a cabo el concierto de fin de año de Larry Hernández. El plan de algunos asistentes era disfrutar del evento y recibir el año nuevo, pero se encontraron con un fuerte operativo policial que les impidió la entrada.
Las granadas fueron arrojadas por personas que se desplazaban en un vehículo, según el informe de Fernando Sánchez, Secretario de Seguridad en Tijuana. Inmediatamente, se evacuó el lugar y el ejército se encargó de asegurar y llevarse los artefactos explosivos. El concierto fue cancelado, dejando al público que asistió al evento sin su celebración de año nuevo.
El precio de los boletos para el concierto variaba entre 400 y 2 mil pesos. A través de sus redes sociales, Larry Hernández comunicó que no se encontraba en el lugar en ese momento. Las autoridades iniciaron el reembolso del dinero de los boletos, y numerosas personas acudieron a solicitar la devolución de su dinero.
Lidia, una admiradora de Larry Hernández, expresó su tristeza por la cancelación del evento y comentó que esperaba pasar un buen momento en el concierto. A pesar de la situación, el martes comenzó el proceso de reembolso de los boletos.
La Fiscalía de Baja California informó que el caso fue atraído por la Fiscalía General de la República para llevar a cabo una investigación más exhaustiva.














