El 7 de febrero de 2024, la escena musical de Tijuana fue sacudida por la trágica noticia del asesinato de Jesús “Chuy” Cárdenas, un joven músico cuyo talento emergente se había comenzado a reconocer en la escena de los Corridos Tumbados.
Su cuerpo fue hallado abandonado al pie de una carretera entre Tijuana y Rosarito, donde ahora se erige una capilla en su honor. La capilla, que apareció en redes sociales hace aproximadamente cuatro días, ha sido visitada por amigos, familiares y admiradores de Chuy.
En su interior, adornado con letras doradas que rezan “Chuy Montana”, se encuentran objetos personales como una cachucha, flores frescas, latas de cerveza y fotografías del músico.
Chuy Montana saltó a la fama de manera inesperada cuando fue descubierto en la Garita de San Ysidro por el solista de Fuerza Regida, quien lo contrató en el acto. Desde entonces, Jesús Cárdenas compuso más de mil canciones, dejando un legado musical significativo pese a su corta carrera.
El Dr. José Valenzuela, investigador del Colegio de la Frontera (Colef), explica que la construcción de capillas en sitios de tragedias es una tradición popular mexicana.
“Las cruces, las capillitas es parte de una tradición popular en la cual donde ha ocurrido un evento trágico algo que convoca el dolor de la gente se coloca una capillita, se colocan flores y esto está vinculado con las capacidades de las propias personas” comenta Valenzuela.
La capilla de Chuy Montana no solo es un lugar de luto, sino también un espacio para celebrar su vida y obra.
“El hecho de que haya una capilla se ve una capilla muy bien construida no hay mucho que pensar, el entramado cercano que logró construir Chuy van a cantar y celebrar su vida más que a hablar de muerte,” añade el Dr. Valenzuela.













