La voz de la metamorfosis, la travesía transgénero

San Diego | Iris, al igual que cientos de miles de personas transgénero en México y otros países, llegó a Estados Unidos con la esperanza de encontrar un refugio, un santuario lejos del rechazo.Sin embargo, nos cuenta que su proceso de transición no ha estado exento de críticas ni de persecución, incluso en este país.

Desde muy corta edad, se percató de que su identidad era distinta a la que se le había asignado por su sexo biológico y por las expectativas de la sociedad. Originaria de Acapulco, Guerrero, recuerda que su familia le hacía saber —con castigos— que cambiar de género no sería tarea fácil. Cuando llegó a Washington junto a su familia, conoció a quien sería una guía fundamental en el descubrimiento de su identidad: una persona transgénero.

Una difícil relación con su padre motivó a Iris a emprender una travesía en solitario. La pérdida de amistades al declararse homosexual, y la muerte de su madrina y su hermana a causa del cáncer, iluminaron su camino hacia la realización del gran sueño que, hasta entonces, Humberto Leyva —su antiguo nombre— anhelaba. Más que aspirar a “ser” una mujer, deseaba convertirse en la mujer que siempre supo que era.

Tras un divorcio y varias insatisfacciones personales, decidió comenzar la terapia hormonal. Una travesía transgénero, una metamorfosis que por momentos la hizo perder el sentido de la vida.

Entre quirófanos y mañanas bajo llave, siete cirugías le permitieron finalmente alcanzar su objetivo: sentirse plena con el sexo con el que siempre se sintió identificada.

En los últimos años ha aumentado la popularidad de las cirugías de reafirmación de sexo. Según estudios del Centro Nacional de Información Biotecnológica, en 2020 se realizaron más de 12 mil procedimientos a nivel nacional, y en los últimos ocho años, el 50 % de los pacientes han sido personas entre los 19 y 30 años de edad.

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Autoridades médicas recomiendan a las personas interesadas contar con acompañamiento psicológico durante el proceso y haber permanecido en terapia hormonal al menos seis meses antes de una cirugía.

Para Iris, este proceso se vivió en soledad, pero recuerda las palabras de su madre.

Fue a través de la labor social con Trans Fronteras, del colectivo Viva Vivo, que encontró un nuevo camino para superarse, ahora con una nueva identidad.

Lejos de su familia y con el deseo profundo de ayudar a su comunidad, Iris vive su metamorfosis: una travesía que continúa.