El presidente Donald Trump recibió al príncipe heredero de Bahréin, Salman bin Hamad Al Khalifa, para firmar un acuerdo que permitirá a EE.UU. colaborar en proyectos nucleares civiles en el Golfo. El anuncio llega mientras la administración enfrenta críticas internas por el caso Epstein, ataques en Siria, nuevas tensiones comerciales y una ofensiva migratoria.
Mientras Trump celebraba inversiones millonarias en Pensilvania y prometía liderar la era nuclear global, Israel bombardeaba Damasco, el Congreso debatía recortes presupuestarios y su base exigía transparencia sobre Epstein. En paralelo, miles de jueces migratorios fueron despedidos y el despliegue militar en California continúa sin consenso.









