San Diego | Esta mañana, un gran jurado de la Corte Superior de San Diego presentó una acusación formal contra cuatro hombres ligados a un cártel mexicano de drogas por el asesinato de Ryan Cunningham, ocurrido hace casi 21 años en el restaurante La Bella’s Pizza Garden, en Chula Vista.
José Roque-García, de 50 años y miembro de alto rango del cártel, ya había sido arrestado en diciembre del año pasado. Se le acusa de ordenar el homicidio, aunque no participó físicamente en el ataque.
El 20 de marzo de 2004, durante un baby shower privado en el restaurante, la entonces novia de Roque-García acusó a Cunningham, de 21 años, de robar las llaves de su automóvil. Cunningham, un transeúnte inocente que celebraba su próxima mudanza a Arizona, no había cometido ningún delito. Tras la acusación, Roque-García llamó a sus asociados para que lo atacaran.
Los otros tres implicados —los hermanos Marco Herrera, de 41 años, Carlos Herrera, de 42, y Franco Domínguez, de 43— llegaron al restaurante, donde Roque-García señaló a Cunningham. Armados con un pedazo de madera de 2×4, un taser, una silla de metal y un cuchillo, atacaron brutalmente a la víctima, propinándole una puñalada fatal en el pecho. El asesinato fue presenciado por varios empleados y clientes, y los agresores huyeron en dos vehículos. Cunningham falleció posteriormente en un hospital.
El fiscal del caso informó que han mantenido comunicación constante con la familia de la víctima y que se espera que los acusados reciban cadena perpetua. Todos enfrentan cargos de asesinato en primer grado.
El año pasado, la Fiscalía y la Policía de Chula Vista solicitaron la colaboración del público para identificar a los atacantes. Las autoridades no han revelado qué información permitió identificar a los sospechosos. Los tres implicados fueron arrestados el jueves pasado.
La próxima audiencia se realizará este viernes, con revisión de estatus y fianza. Se ha solicitado un millón de dólares para Carlos Herrera y medio millón para Marco Herrera y Franco Domínguez.












