La salida del centavo del sistema de producción ya está obligando a los estados a llenar un vacío práctico: cómo cobrar en efectivo cuando ya no hay moneda de un centavo para dar cambio exacto. Varios congresos estatales avanzan leyes para redondear las compras al múltiplo de cinco centavos más cercano, mientras una propuesta federal sigue detenida. La urgencia creció después de que se confirmara el fin de la fabricación del centavo y comenzara a escasear en cajas registradoras y comercios. El argumento central del gobierno federal fue el costo: fabricar cada centavo costó 3.7 centavos en 2024, según la Casa de Moneda.
La mayoría de las propuestas se aplican solo a compras en efectivo. Los pagos con tarjeta, transferencia o medios electrónicos seguirían cobrándose al centavo exacto. En general, las reglas plantean redondear el total final, ya con impuestos incluidos. Estados como Arizona, Florida, Oregon, Tennessee, Virginia y Washington ya movieron iniciativas, mientras Indiana aprobó una ley y después revisó si el redondeo debía ser obligatorio u opcional.
El debate no es menor porque el redondeo no siempre reparte pérdidas y ganancias de forma pareja. El Tesoro sostiene que, en teoría, subir o bajar al níquel más cercano debería equilibrarse con el tiempo. Pero análisis citados por AP advierten que muchos precios terminan en 8 o 9 centavos, lo que podría empujar más operaciones hacia arriba que hacia abajo. Para consumidores y pequeños negocios, el cambio parece mínimo por compra, pero acumulado puede convertirse en una discusión política y comercial más grande.














