La comunidad musulmana de Tijuana se reunió para rendir homenaje a las tres personas que perdieron la vida en el ataque ocurrido el 18 de mayo en San Diego, California, a quienes integrantes del Albergue Assabil recordaron como héroes por el sacrificio que realizaron para proteger a otros miembros de su comunidad.
El dolor por la tragedia cruzó la frontera y llegó con fuerza a Tijuana, donde miembros de la comunidad musulmana se unieron en oración para honrar la memoria de las víctimas. En el Albergue Assabil, el luto se transformó en un acto de fe, unión y reconocimiento hacia quienes fueron considerados pilares y protectores de su comunidad.
Sonia García, directora del Albergue Assabil, señaló que los días posteriores al ataque fueron especialmente difíciles para la comunidad. Explicó que el dolor los unió profundamente, pero también destacó la necesidad de seguir adelante sin olvidar el legado de quienes perdieron la vida.
“Estos días han sido muy fuertes, nos ha unido mucho y traemos mucho dolor. Por lo importante que eran ellos para nosotros, para toda la comunidad, no podemos más de tres días llorando; tenemos que seguir. Ellos siguen siendo héroes”, expresó García.
Para los miembros del albergue, el homenaje representó una forma de reconocer el sacrificio de las víctimas y mantener viva su memoria. García afirmó que los tres hombres actuaron con valentía en un momento de extremo peligro y que su entrega marcó profundamente a la comunidad musulmana de ambos lados de la frontera.
“Es un homenaje por el sacrificio que hicieron. Básicamente fueron los héroes. Dios los escogió, les quitó el miedo”, dijo la directora del Albergue Assabil.
Durante el encuentro, integrantes de la comunidad realizaron rezos y compartieron mensajes de acompañamiento para las familias afectadas. Gabriela Sánchez, musulmana en Tijuana, señaló que el homenaje provocó sentimientos encontrados, entre el reconocimiento a la valentía de las víctimas y el vacío que dejaron en sus seres queridos.
“Son sentimientos encontrados. Nuestros hermanos vivieron como héroes, pero también dejaron un gran vacío en nuestra comunidad, en sus familias. Es muy lamentable lo que está pasando del otro lado de la frontera”, expresó Sánchez.
El ataque también generó preocupación por la seguridad de los espacios de culto en la región fronteriza. Edith Miranda, integrante de la comunidad musulmana en Tijuana, advirtió que los lugares donde se reúnen personas de fe pueden encontrarse en condiciones de vulnerabilidad ante posibles hechos de violencia o crímenes de odio.
“Aquí es un lugar donde hay muchos hermanos reunidos, porque están expuestos a que pueda surgir un ataque de esa índole”, señaló Miranda.
El homenaje dejó un mensaje de duelo, solidaridad y alerta para la comunidad binacional. Entre rezos y palabras de consuelo, los asistentes recordaron a las tres víctimas como personas que, en medio de la tragedia, fueron vistas como símbolos de valentía, fe y protección comunitaria.














