Con una condena de 15 años a cadena perpetua concluyó uno de los casos de abuso infantil más impactantes registrados en San Diego en los últimos años.
Brandon Copeland y Elizabeth Ucman fueron sentenciados este día tras ser declarados culpables de asesinato en segundo grado por la muerte de su hija Delilah, una bebé de apenas tres meses de edad que falleció por inanición en 2021.
La investigación comenzó en noviembre de ese año, cuando la policía acudió a un complejo de apartamentos en City Heights después de recibir un reporte de una menor que no respondía y necesitaba atención médica inmediata. Aunque fue trasladada de emergencia a un hospital, los médicos confirmaron su fallecimiento.
Durante el juicio, la fiscalía presentó evidencia que mostró el severo estado de desnutrición de la menor. Al momento de su muerte, Delilah pesaba solamente 3.64 libras, una cifra inferior a la mitad de lo que había pesado al nacer.
Las autoridades señalaron que la bebé no sufría ninguna enfermedad o condición médica que justificara su deterioro físico. Según los fiscales, la causa de su muerte fue una prolongada falta de alimentación y cuidados básicos.
La evidencia presentada ante el tribunal indicó que el deterioro de la menor ocurrió de manera gradual y visible, sin que sus padres buscaran ayuda médica o intervinieran para evitar el desenlace fatal.
Debido a que ambos acusados enfrentaban cargos por los mismos hechos, el proceso judicial se desarrolló ante dos jurados separados en un mismo juicio. Tras analizar las pruebas, ambos jurados concluyeron que los padres eran responsables de la muerte de la bebé.
Con la sentencia emitida, el caso queda cerrado judicialmente, mientras las autoridades destacaron que la condena representa una medida de justicia para una menor que nunca tuvo la oportunidad de crecer ni desarrollarse.





















