La selección de Irán se despidió de Tijuana la noche del lunes 29 de junio, después de quedar fuera de la Copa Mundial pese a marcharse invicta del torneo, en una participación marcada por restricciones logísticas, obstáculos fuera de la cancha y una conexión inesperada con la comunidad fronteriza.
El equipo asiático cerró su participación tras empatar ante Egipto y quedar eliminado por criterios de desempate. Después de conocerse el resultado final de su grupo y confirmarse que no avanzaría a la siguiente ronda, representantes de la Federación de Fútbol de Irán y el embajador iraní en México ofrecieron un mensaje ante medios de comunicación.
Hedayat Mombeini, secretario general de la Federación de Fútbol de Irán, describió la experiencia como una de las más difíciles para el equipo. El directivo señaló que el cambio de sede de concentración, la falta de visas para más de 15 integrantes de la delegación y los traslados obligados apenas horas antes de algunos partidos representaron desafíos que, desde su perspectiva, afectaron la preparación del plantel.
La selección iraní había establecido su base en Tijuana debido a las restricciones de viaje que enfrentó durante el torneo. Esa condición obligó al equipo a entrenar en la frontera mexicana y a cruzar hacia Estados Unidos en una dinámica que generó desgaste físico, presión operativa y complicaciones constantes para jugadores y cuerpo técnico.
Aun con ese contexto, Irán encontró en Tijuana un espacio de respaldo comunitario. Durante 22 días, cientos de personas se acercaron al equipo, acudieron a sus salidas, llevaron mensajes de apoyo y acompañaron a una selección que terminó siendo adoptada por parte de la afición local.
La doctora Estefanía Castañeda, profesora de la Universidad del Sur de California, destacó que la respuesta de la comunidad tijuanense superó sus expectativas. La académica señaló que la solidaridad mostrada reflejó una visión distinta de paz y acompañamiento, incluso frente a los problemas políticos que rodearon al equipo en el escenario internacional.
El paso de Irán por la ciudad también dejó historias personales entre los aficionados. Verónica Luna, residente de Tijuana, siguió de cerca los movimientos de la selección y compartió a través de videollamadas cada momento con su esposo, quien trabajaba en Estados Unidos y aprovechaba sus descansos para observar al equipo desde la distancia.
El embajador de Irán en México agradeció el cariño recibido durante la estancia de la selección en la frontera. En su mensaje, expresó que esperaba recibir algún día a los tijuanenses en Teherán y en Irán, país al que describió como una segunda casa para quienes acompañaron al equipo durante su paso por la ciudad.
Con las maletas listas y la eliminación ya confirmada, Irán cerró un capítulo singular en la historia deportiva de Tijuana. Su despedida dejó una imagen distinta a la del resultado: la de un equipo que enfrentó la adversidad lejos de casa y que encontró en la frontera mexicana un refugio de apoyo, respeto y cercanía.



















