Consumidores del condado de San Diego denunciaron haber sido presionados para firmar contratos durante visitas de vendedores a domicilio, una práctica que ha generado preocupación por el uso de dispositivos electrónicos, documentos difíciles de revisar y ofertas presentadas como oportunidades limitadas.
Las quejas comparten un patrón: las personas afectadas eran adultos mayores, firmaron en teléfonos o tabletas y no recibieron una copia inmediata del acuerdo. En algunos casos, los consumidores descubrieron posteriormente que habían aceptado pagar miles de dólares por productos o servicios.
Algunos vendedores utilizaron expresiones como “usted fue seleccionado” o pidieron responder preguntas para determinar si la persona “calificaba”. Este lenguaje llevó a ciertos clientes a creer que participaban en un programa gubernamental o comunitario, cuando en realidad estaban celebrando un contrato comercial.
Otra de las principales dificultades fue el formato digital. Los afectados señalaron que las pantallas eran pequeñas, el contenido resultaba difícil de leer y se les indicaba directamente dónde colocar sus iniciales o firma, sin disponer de tiempo suficiente para revisar todas las condiciones.
En dos de los casos reportados, las direcciones de correo electrónico fueron registradas incorrectamente, lo que impidió que los consumidores recibieran oportunamente la copia digital del contrato y complicó sus intentos de cancelación.
Antes de firmar, se recomienda solicitar una copia impresa o pedir que los documentos sean enviados por correo electrónico para revisarlos con calma. Los consumidores no deben aceptar presiones relacionadas con descuentos disponibles únicamente durante esa visita.
Una empresa confiable debería permitir que la persona consulte el acuerdo con familiares, asesores o abogados antes de comprometerse. También es importante verificar el precio total, los pagos mensuales, los intereses, las condiciones de cancelación y cualquier cargo adicional.
Las reglas para las ventas a domicilio varían entre las ciudades del condado. En San Diego, los vendedores deben registrarse ante el Departamento de Policía, portar una identificación visible y retirarse de manera inmediata cuando el residente se los solicite. Las visitas comerciales están permitidas generalmente entre las 9:00 de la mañana y las 8:00 de la noche.
Los residentes pueden colocar un letrero de “No solicitar” para impedir este tipo de visitas, además de negarse a abrir la puerta o entregar información personal, bancaria y migratoria. Ante cualquier conducta agresiva o sospechosa, se recomienda finalizar la conversación y comunicarse con las autoridades.
Familiares y cuidadores también pueden ayudar revisando contratos antes de que sean firmados y explicando a los adultos mayores que no están obligados a tomar decisiones inmediatas. La prevención resulta fundamental para evitar compromisos económicos que pueden extenderse durante años.



















