Cada vez más familias con estatus migratorio mixto enfrentaron en Tijuana decisiones difíciles para evitar separarse, especialmente cuando los hijos nacieron en Estados Unidos pero alguno de los padres no contó con un estatus migratorio que le permitiera permanecer legalmente en ese país.
Uno de esos casos fue el de Donovan, un joven estadounidense de 18 años, quien decidió permanecer en México junto con sus padres y hermanos en lugar de separarse de su familia.
“Estoy aquí en México y no me quiero separar de mi familia, aunque soy de allá y puedo ir allá”, explicó el joven al describir la decisión que tomó junto con sus seres queridos.
Donovan y sus hermanos nacieron en Estados Unidos, pero la situación migratoria de sus padres llevó a la familia a regresar a México y comenzar nuevamente su vida de este lado de la frontera.
Para el joven, permanecer unidos resultó más importante que regresar solo a Estados Unidos. Comparó la separación familiar con la situación de un pequeño que pierde la orientación al quedarse sin el acompañamiento de sus padres.
Organizaciones que brindaron asistencia a migrantes señalaron que este tipo de casos se volvió cada vez más común, debido a que muchas familias estuvieron conformadas por hijos ciudadanos estadounidenses y padres que ingresaron de manera irregular o enfrentaron procesos migratorios.
Soraya Vázquez, subdirectora de Al Otro Lado, explicó que las políticas migratorias actuales provocaron que algunas familias tuvieran que decidir entre permanecer juntas en México o separarse para que los hijos ciudadanos continuaran viviendo en Estados Unidos.
En algunos casos, el integrante obligado a regresar a México decidió permanecer en ciudades fronterizas como Tijuana para conservar mayor cercanía con sus familiares que continuaron del lado estadounidense.
La ciudadanía de los hijos no garantizó que toda la familia pudiera permanecer unida en Estados Unidos, por lo que hogares completos modificaron su lugar de residencia, escuelas, trabajos y proyectos personales para mantenerse juntos.
Para familias como la de Donovan, Tijuana se convirtió en un punto donde pudieron comenzar de nuevo sin romper el vínculo familiar, aun cuando algunos de sus integrantes conservaron el derecho de vivir en Estados Unidos.
Mientras continuaron las dificultades para regularizar la situación migratoria de los padres, jóvenes estadounidenses como Donovan permanecieron en México por una decisión familiar: mantenerse unidos por encima de la separación.


















