Starbucks anunció el cierre de 250 establecimientos en Norteamérica durante la última semana de septiembre, en una nueva ronda de ajustes impulsada por la administración de Brian Niccol, quien asumió como presidente y director ejecutivo de la compañía en 2024.
La empresa explicó que las sucursales seleccionadas no alcanzaron los resultados financieros esperados o no cumplieron con la experiencia que Starbucks buscó ofrecer a clientes y empleados.
El cierre representó la segunda gran reducción de tiendas bajo la dirección de Niccol. En septiembre de 2025, la compañía había cerrado 627 establecimientos en Norteamérica y Europa y había eliminado alrededor de 900 puestos administrativos.
Starbucks no detalló cuáles fueron las cafeterías incluidas en esta nueva ronda ni cuántas estuvieron ubicadas específicamente en Estados Unidos. Tampoco informó cuántos de los establecimientos afectados estuvieron sindicalizados.
Más de 700 tiendas de Starbucks en Estados Unidos habían votado a favor de sindicalizarse desde finales de 2021, aunque la empresa y el sindicato todavía no habían alcanzado un acuerdo laboral.
El director de operaciones, Mike Grams, señaló que la compañía continuó con la remodelación de establecimientos en Norteamérica para convertirlos en espacios más cómodos y atractivos. Starbucks estimó que 1,500 tiendas quedarían renovadas antes del 30 de septiembre, fecha en que concluyó su año fiscal.
En San Diego las sucursales que cerrarán son las siguientes:
- San Diego: 111 W. Harbor Drive, San Diego, CA 92101
- San Diego: 3675 Murphy Canyon Road, San Diego, CA 92123
- San Diego: 4134 Adams Ave., San Diego, CA, 92116
- San Diego: 7415 Clairemont Mesa Blvd., San Diego, CA 92111
- San Diego: 7750 Copley Park Place, San Diego, CA 92111
- San Diego: 9449 Kearny Mesa Road, San Diego, CA 92126
La empresa también informó que intentó trasladar a los trabajadores afectados a otras sucursales cuando existieron vacantes disponibles. En los casos en que no fue posible una reubicación, ofreció paquetes de indemnización.
Los ajustes formaron parte de una estrategia más amplia de reducción de costos y reorganización. En mayo, Starbucks ya había despedido a otros 300 empleados corporativos y cerrado oficinas con bajo nivel de utilización en Estados Unidos.
A pesar de los cierres, la compañía sostuvo que mantuvo sus planes de crecimiento en Norteamérica, mientras continuó evaluando el desempeño de cada tienda y concentró sus inversiones en establecimientos considerados más rentables y con mayor potencial de crecimiento.
















