Un grupo de neo-nazis marchó en Columbus, Ohio, portando banderas con esvásticas y utilizando lenguaje racista, lo que generó indignación y preocupación en la comunidad local. La manifestación ocurrió en el área comercial de Short North, y las autoridades respondieron rápidamente a las denuncias de los residentes.
El alcalde de Columbus, Andrew Ginther, condenó la manifestación, calificándola de “acto cobarde”, y afirmó el compromiso de la ciudad para combatir el odio. También el gobernador de Ohio, Mike DeWine, rechazó cualquier tipo de racismo y antisemitismo, subrayando que no hay lugar para estas ideologías en el estado.
En respuesta a la marcha, la comunidad de Columbus organizó un evento de unidad para expresar su rechazo a las ideologías de odio. La Liga Antidifamación reportó un incremento en las actividades de grupos nacionalistas blancos en los Estados Unidos, destacando incidentes similares en diferentes estados, lo que subraya una tendencia preocupante de manifestaciones públicas por parte de estos grupos.















