Pierre Damas Bel, un joven haitiano de 20 años que estudiaba en Wright State University, murió el lunes 31 de agosto en Ohio en un caso que su familia consideró un suicidio, semanas después de perder el Estatus de Protección Temporal y quedar sujeto a monitoreo electrónico por parte de autoridades migratorias. Sus familiares aseguraron que el joven había enfrentado un fuerte deterioro emocional después de que se le colocó un dispositivo GPS en el tobillo.
Bel había llegado a Estados Unidos desde Haití y recientemente comenzó sus estudios universitarios. Antes de ingresar a Wright State había destacado académicamente y participado en actividades estudiantiles, mientras mantenía planes de continuar su preparación profesional.
Su situación cambió después de que el Estatus de Protección Temporal para ciudadanos haitianos terminó el 27 de julio, luego de que la Corte Suprema permitió que la administración del presidente Donald Trump avanzara con la cancelación de estas protecciones.
Posteriormente, Bel fue citado por autoridades migratorias y quedó sujeto a monitoreo mediante un dispositivo colocado en el tobillo. Su familia aseguró que la medida le generó sentimientos de vergüenza y ansiedad y que también comenzó a recibir comentarios ofensivos relacionados con el dispositivo.
El joven había expresado públicamente su frustración y aseguró que llegó a Estados Unidos para estudiar y no para cometer delitos. Su solicitud de asilo permanecía pendiente y tenía programada una audiencia migratoria para octubre, debido a que manifestó temor de regresar a Haití por las condiciones de violencia e inseguridad en ese país.
Su padre, Pierre Ronal Bel, relató que recibió una videollamada de su hijo durante la mañana del lunes en la que el estudiante le manifestó que no se encontraba bien emocionalmente. Horas después, autoridades acudieron a la vivienda familiar para informar sobre su muerte en la Interestatal 70, en el condado de Clark.
La familia y líderes de la comunidad haitiana de Springfield relacionaron el deterioro emocional del joven con la pérdida de su protección migratoria, el monitoreo electrónico y el acoso que, según aseguraron, había enfrentado. Sin embargo, especialistas han advertido que una muerte por suicidio no debe atribuirse a una sola causa y generalmente involucra múltiples factores.
El caso generó conmoción entre integrantes de la comunidad haitiana de Ohio, donde otras personas que anteriormente contaban con TPS también fueron citadas por autoridades migratorias y sometidas a sistemas de monitoreo.
La muerte de Bel volverá a colocar bajo escrutinio el impacto humano de las nuevas medidas migratorias aplicadas a ciudadanos haitianos, mientras continuará el debate sobre el uso de dispositivos electrónicos en personas que mantienen trámites migratorios o solicitudes de asilo pendientes.


















