El presidente Donald Trump anunció la creación de un grupo especial liderado por la fiscal general Pam Bondi para investigar lo que calificó como “sesgo anti-cristiano” en EE.UU. Durante el Desayuno Nacional de Oración, afirmó que esta fuerza de tarea se encargará de detener cualquier discriminación contra cristianos en agencias federales como el Departamento de Justicia, el IRS y el FBI, además de procesar crímenes de odio y vandalismo contra la comunidad religiosa.
El anuncio generó reacciones encontradas. La organización Americans United for Separation of Church and State criticó la iniciativa, argumentando que será usada para justificar discriminación bajo la apariencia de libertad religiosa. Trump, sin embargo, reafirmó su compromiso con la fe, mencionando que su relación con Dios se fortaleció tras el intento de asesinato que sufrió en 2024, lo que lo llevó a hacer un llamado a “traer la religión de vuelta a la vida de los estadounidenses”.














