SAN DIEGO, CA – Un avión militar C-17 despegó de la base MCAS Miramar con 119 inmigrantes a bordo en un vuelo de deportación hacia Panamá, donde fueron alojados en un hotel bajo custodia. Entre los deportados había niños y personas de Asia, Oriente Medio y África, algunos de los cuales desconocían su destino hasta aterrizar. Se reportó que fueron transportados con esposas y grilletes, lo que ha generado críticas sobre el trato a los migrantes y la falta de transparencia en estos operativos.
El uso de aviones militares para deportaciones ha sido cuestionado por su alto costo y por la oposición del Departamento de Defensa a esta práctica. Expertos señalan que ICE cuenta con aviones comerciales bajo contrato para estos procedimientos, lo que plantea dudas sobre la necesidad de emplear recursos militares. La incertidumbre persiste sobre la frecuencia y el futuro de estos vuelos desde Miramar, mientras activistas y exfuncionarios demandan mayor claridad sobre estas operaciones.















