California, Illinois y Minnesota dan marcha atrás a programas que beneficiaban a miles
EstadosUnidos | La cobertura médica para inmigrantes sin estatus legal en Estados Unidos sufre un duro revés en varios estados, tras años de avances. California, Illinois y Minnesota, tres entidades que lideraban programas de atención para esta población vulnerable, han decidido limitar o eliminar el acceso, argumentando graves déficits presupuestarios. La decisión afecta a cientos de miles de personas, en su mayoría adultos de bajos ingresos, que ahora pierden el acceso a medicamentos, cirugías y atención preventiva.
En Illinois, más de 30,000 adultos entre 42 y 64 años perdieron su seguro el 1 de julio, como parte de un plan para ahorrar 404 millones de dólares. Minnesota canceló el acceso al programa estatal para todos los adultos inmigrantes, con lo que se estima un recorte de 57 millones de dólares. En California, aunque no se cancelarán coberturas activas, se suspenderán nuevas inscripciones en 2026 y se introducirá una cuota mensual en 2027.
El impacto va más allá de lo económico. Clínicas comunitarias en Chicago y Minnesota reportan un incremento en pacientes que intentan acelerar tratamientos ante la pérdida inminente de cobertura. Muchos fueron diagnosticados con enfermedades graves como cáncer o sometidos a intervenciones quirúrgicas importantes bajo estos programas, que ahora desaparecen.
La situación se agrava con nuevas decisiones federales. El gobierno de Donald Trump ha compartido con inmigración datos personales de beneficiarios de Medicaid, lo que ha generado una demanda legal por parte de 20 estados. Organizaciones médicas denuncian que esta medida ha causado temor entre inmigrantes, quienes ahora evitan acudir a consultas por miedo a represalias, lo que podría derivar en mayores costos futuros por falta de atención preventiva.
Mientras tanto, el Departamento de Salud de Minnesota reconoció que si bien el fin del programa reducirá gastos estatales a corto plazo, los costos hospitalarios y de atención no remunerada aumentarán. En California, pese a que el gobernador Gavin Newsom sostiene que su estado mantiene la cobertura más amplia del país, se estima que 200,000 personas perderán el acceso al sistema tras el primer año completo de restricciones.
Aunque muchas clínicas seguirán atendiendo sin importar el estatus migratorio, la presión financiera y las nuevas regulaciones federales amenazan con colapsar una red ya limitada. Para muchos inmigrantes sin documentos, el futuro del acceso a la salud en Estados Unidos es cada vez más incierto.














