Un avión Antonov An-24 con 48 personas a bordo (42 pasajeros y 6 tripulantes) se estrelló este jueves cerca de la ciudad de Tynda, en la región de Amur, al este de Rusia. El aparato, operado por la aerolínea Angara, desapareció de los radares minutos antes de aterrizar. Horas después, un helicóptero de rescate localizó el fuselaje en llamas en una zona montañosa.
El gobernador regional, Vasili Orlov, confirmó que no hay sobrevivientes. Entre las víctimas hay al menos cinco niños. El avión, fabricado en 1976, era considerado obsoleto, pero seguía en operación. Las autoridades han declarado tres días de luto en la región y se ha activado el estado de emergencia para facilitar las labores de rescate, complicadas por el terreno accidentado.
El presidente Vladimir Putin expresó su pesar por la tragedia y guardó un minuto de silencio. Una investigación está en curso para determinar si el avión cumplía con los requisitos de seguridad. Un ciudadano chino también viajaba a bordo, y el presidente Xi Jinping ha enviado sus condolencias a Rusia.









