Ignacio González Medina, de 1.68 m de estatura, piel clara y con un tatuaje de sol con la letra “D” en la espalda, desapareció el pasado 14 de julio tras salir de su jornada nocturna en una fábrica de productos médicos en el Parque Industrial Otay, Tijuana. Fue visto por última vez abordando un Nissan sedán negro, del cual no se sabe si pertenecía a una plataforma de transporte o a un particular.
Su esposa, Itzel Pérez, y sus padres lo buscan desesperadamente. El joven, padre de un niño de 4 años, no ha dado señales desde entonces y no hay llamadas ni pistas sobre su paradero. La Fiscalía del Estado ya revisó las cámaras de seguridad del lugar, que confirman su salida de la planta.













