En San Juan Chamula, Chiapas, un municipio de apenas 5 mil habitantes, la Coca Cola forma parte de la vida diaria como en ningún otro lugar del planeta. Se estima que cada persona consume alrededor de 2 litros diarios, una cifra que ha llamado la atención internacional.
Las razones detrás de este consumo extraordinario incluyen el escaso acceso a agua potable y el bajo costo relativo de la bebida. Sin embargo, lo que más sorprende es su uso en rituales religiosos y ceremonias chamánicas. Para la comunidad, la Coca Cola es considerada un elemento purificador y los eructos que provoca simbolizan la “limpieza del alma”.
En estas ceremonias, la bebida se ofrece como parte de plegarias y ofrendas, fusionando costumbres ancestrales con un producto de la cultura global.












