Especialistas en salud pública y organizaciones de reducción de daños pidieron que la naloxona, medicamento utilizado para revertir sobredosis por opioides, dejara de ser clasificada como psicotrópico en México y pudiera tener mayor acceso en comunidades fronterizas afectadas por el consumo de fentanilo.
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La alerta fue presentada de manera coordinada en Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez, donde integrantes del programa Prevencasa denunciaron la escasez de naloxona en zonas donde se atendieron emergencias vinculadas al consumo de opioides sintéticos.
Alfonso Chávez, coordinador de Reducción de Daños de Prevencasa, explicó que la conferencia buscó visibilizar la preocupación de organizaciones que trabajaron directamente con comunidades en riesgo y que no contaron con suficiente medicamento para responder ante sobredosis.
De acuerdo con el especialista, la naloxona fue considerada una herramienta clave de salud pública, ya que permitió revertir los efectos de una sobredosis y evitar muertes cuando se aplicó de manera oportuna.
El problema, señalaron los activistas, fue que en México el medicamento permaneció clasificado dentro de la Ley General de Salud como una sustancia psicotrópica, lo que limitó su distribución amplia, pese a que no fue una droga adictiva.
Chávez indicó que el poco medicamento disponible para organizaciones civiles llegó principalmente mediante donaciones de organismos internacionales, lo que dejó a los equipos comunitarios en una situación vulnerable frente al aumento de casos.
Desde 2018, organizaciones de la frontera reportaron una mayor presencia de fentanilo en ciudades del norte del país, lo que incrementó los riesgos de sobredosis y volvió más urgente contar con recursos de respuesta inmediata.
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Ante esta crisis, especialistas y colectivos pidieron una reforma legislativa para que la naloxona pudiera ser de acceso más amplio, como ocurre en Estados Unidos, y así evitar que las sobredosis por fentanilo siguieran cobrando vidas en las calles de la frontera.












