Tijuana – En Tijuana, una ciudad marcada por la violencia con más de 1000 asesinatos en lo que va del 2024, la inseguridad se ha convertido en una preocupación constante para todos, incluyendo a los migrantes que buscan refugio en los albergues de la ciudad. La situación ha escalado de tal manera que el cobro de piso, una práctica criminal que parecía relegada a otras áreas de la vida urbana, se ha convertido en una amenaza cotidiana para estos espacios de acogida.
Claudia Portela, administradora del Proyecto Salesiano, revela que el cobro de piso se ha vuelto un problema común en los albergues: “Un encargado de albergue lo comentó que a él le estaban cobrando piso. Eso significa que somos vulnerables”, señala Portela. Esta situación refleja una realidad alarmante en un entorno ya de por sí precario para las personas en contexto de movilidad.
Los migrantes, que llegan a Tijuana en busca de seguridad, se encuentran ahora lidiando con el temor constante a la violencia.
Los activistas pro migrantes han identificado que los delincuentes están intentando infiltrarse en los albergues haciéndose pasar por inmigrantes.
Además, se han filtrado mensajes en un grupo de WhatsApp entre directores de albergues y funcionarios estatales, donde supuestos miembros del ejército mexicano estarían pidiendo dinero a cambio de seguridad. Esta revelación añade una capa adicional de desconfianza y temor en un contexto ya extremadamente volátil para los migrantes y los trabajadores humanitarios que los apoyan.













