Una misa dominical en Los Mochis, Sinaloa, fue interrumpida momentáneamente la tarde del domingo 9 de agosto, luego de que se escucharan múltiples detonaciones de arma de fuego en las inmediaciones de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima.
El incidente se originó por un enfrentamiento en la vía pública, donde elementos de la Guardia Nacional repelieron una agresión realizada por civiles armados, con apoyo de fuerzas del Grupo Interinstitucional.
Tras el ataque comenzó una persecución por distintas calles de la ciudad. Los presuntos responsables viajaban a bordo de una camioneta Chevrolet Tahoe e intentaban escapar de las autoridades.
Mientras los disparos se escuchaban desde el interior del templo, el párroco Joel Valdez Villegas pidió a los feligreses permanecer dentro de la iglesia, mantener la calma y cerrar las puertas como medida de seguridad.
“No salgan por favor. Los que están afuera entren y cierren la puerta. Guardamos silencio para saber si ya no se escucha”, indicó el sacerdote durante la celebración religiosa.
Los asistentes permanecieron resguardados mientras continuaba la movilización de las fuerzas de seguridad en los alrededores y se evaluaba si existía algún riesgo inmediato para quienes se encontraban dentro de la parroquia.
La persecución terminó en la colonia Scally, donde la camioneta en la que viajaban los sospechosos se impactó contra un árbol ubicado en el camellón central del bulevar Antonio Rosales.
Después del accidente, las autoridades lograron detener a los ocupantes del vehículo y a otras personas presuntamente relacionadas con la agresión.
El operativo generó una importante movilización de fuerzas de seguridad en distintos puntos de Los Mochis, mientras se realizaban las diligencias para establecer la participación de cada uno de los detenidos.
No se reportaron personas lesionadas dentro de la parroquia, y la intervención del sacerdote permitió que los asistentes permanecieran resguardados durante los momentos de mayor tensión.















