Trabajadores acusan bloqueo en negociaciones y prácticas laborales ilegales
Más de mil baristas sindicalizados de Starbucks iniciaron el jueves una huelga indefinida conocida como “Red Cup Rebellion”, en protesta por lo que describen como una campaña histórica de prácticas laborales injustas y el estancamiento de las negociaciones para un contrato colectivo.
La movilización comenzó simultáneamente en decenas de ciudades, entre ellas San Diego, Anaheim, Nueva York, Seattle, Austin y Pittsburgh, convirtiéndose en uno de los paros laborales más grandes que haya enfrentado la cadena.
Los trabajadores señalan que Starbucks lleva más de seis meses sin presentar nuevas propuestas para atender demandas clave como mejores horarios, salarios dignos y la resolución de cientos de quejas federales por presunto “union busting”.
Según fallos de jueces administrativos, la empresa acumula más de 400 violaciones a leyes laborales, lo que colocaría a Starbucks como el mayor infractor de normas laborales en la historia reciente de Estados Unidos.
La huelga llega en plena temporada navideña, el periodo de mayor actividad comercial para la compañía, lo que aumenta la presión para alcanzar un acuerdo.
Representantes sindicales aseguran que Starbucks podría resolver el conflicto con una inversión menor al valor de un día promedio de ventas y muy por debajo del paquete salarial del CEO Brian Niccol, que supera los 90 millones de dólares.
La tensión también crece en el ámbito político y financiero. Más de un centenar de legisladores federales enviaron esta semana una carta a la empresa exigiendo que negocie en buena fe, mientras que inversionistas y analistas advierten que el conflicto laboral ya afecta la imagen y el rendimiento de la marca.















