Autoridades sanitarias internacionales buscaban localizar a decenas de pasajeros que descendieron del crucero MV Hondius antes de que se dimensionara el alcance de un brote de hantavirus, el cual dejó tres personas fallecidas, cinco casos confirmados y tres casos sospechosos relacionados con la embarcación.
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El viaje, que inició como una expedición hacia la Antártida, terminó generando preocupación global después de que varios pasajeros abandonaron el barco tras la primera muerte y regresaron a distintos países. Entre ellos se encontraban al menos seis estadounidenses, algunos de los cuales habrían vuelto a California, donde permanecieron bajo monitoreo médico.
De acuerdo con la información sanitaria, el brote habría comenzado antes de que el barco zarpara. Autoridades de Argentina señalaron que una pareja neerlandesa contrajo hantavirus durante una excursión de observación de aves en una zona remota del sur argentino, tras haber viajado también por Uruguay y Chile. Ambos fallecieron posteriormente.
La primera muerte ocurrió el 11 de abril. Casi dos semanas después, el 24 de abril, alrededor de 30 pasajeros descendieron en la remota isla de Santa Elena, en el Atlántico, sin que se hubiera realizado un rastreo completo de contactos. Para entonces, los viajeros, de al menos 12 nacionalidades, abordaron vuelos y regresaron a sus lugares de origen.
La Organización Mundial de la Salud informó que el primer caso confirmado de un pasajero que aún permanecía en el barco no se registró sino hasta el 2 de mayo, cuando varias personas ya se habían dispersado por diferentes países. En Estados Unidos, además de California, también se vigilaba a pasajeros en Georgia y Arizona.
El caso llamó la atención porque se relacionó con el virus Andes, una variante de hantavirus presente en Sudamérica y considerada la única cepa conocida con capacidad de transmisión limitada entre personas. Sin embargo, especialistas aclararon que el contagio requería contacto cercano y prolongado, y que no se propagaba por el aire como el COVID-19 o la influenza.
Las autoridades explicaron que el periodo de incubación podía ir de una a seis semanas, por lo que se amplió la búsqueda de posibles contactos. Hasta el momento, los antiguos pasajeros bajo observación no presentaban síntomas, aunque se les evaluaba caso por caso para detectar cualquier señal temprana de enfermedad.
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El MV Hondius, con casi 150 personas a bordo, continuaba rumbo a las Islas Canarias, en España, con llegada prevista para el domingo. Pasajeros y tripulación permanecían asintomáticos y aislados en sus habitaciones, mientras dos médicos especialistas en enfermedades infecciosas realizaban evaluaciones para contener cualquier posible riesgo.














