Con motivo del Día Mundial del Refugiado, la comunidad católica local, junto con representantes de distintas confesiones religiosas, convocaron a una misa especial este viernes 20 de junio, para orar por los millones de personas refugiadas y migrantes en el mundo.
La ceremonia, que tuvo lugar en la catedral de San José, en San Diego, resaltó el llamado de apoyo a las comunidades vulnerables y brindó un espacio de reflexión sobre la dignidad y el valor de quienes se han visto obligados a huir de sus países de origen debido a guerras, conflictos o persecuciones.
El Obispo estuvo acompañado por los Obispos Auxiliares, así como por sacerdotes, religiosas y líderes de la comunidad. En su mensaje, el obispo subrayó la tradición de la Iglesia Católica en Estados Unidos como una Iglesia de inmigrantes, con una larga historia de hospitalidad y acompañamiento a personas en situación de movilidad.
Al finalizar la Misa, los asistentes se trasladaron en un acto simbólico de solidaridad al edificio de la Corte Federal, como muestra del compromiso de fe con la justicia y la protección de los derechos de los migrantes y refugiados.













