El Condado de San Diego y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades anunciaron una segunda Evaluación Comunitaria para la Respuesta a Emergencias de Salud Pública, conocida como CASPER, con el objetivo de medir nuevamente los impactos en la salud relacionados con la crisis de aguas residuales y contaminación del Río Tijuana. El estudio se realizará del 17 al 19 de septiembre y comparará las condiciones actuales con las documentadas en 2024.
Equipos del Condado y del CDC recorrerán nuevamente comunidades del Valle del Río Tijuana para entrevistar directamente a residentes y conocer si persisten problemas de salud, si las condiciones han cambiado desde la primera evaluación y qué tipo de apoyo adicional podrían necesitar las familias afectadas.
La nueva encuesta utilizará una muestra diferente de hogares seleccionados de manera aleatoria, con la intención de obtener una representación actualizada de las experiencias de quienes viven cerca de las zonas impactadas por la contaminación.
Las visitas se realizarán el jueves 17 y viernes 18 de septiembre, entre las 2:00 y las 7:00 de la tarde, mientras que el sábado 19 los equipos trabajarán entre las 10:00 de la mañana y las 7:00 de la noche.
Cada entrevista tendrá una duración aproximada de 20 minutos. La participación será voluntaria y anónima, y los entrevistadores estarán claramente identificados con credenciales y chalecos reflectantes. También habrá personal bilingüe en inglés y español.
La supervisora Paloma Aguirre destacó que escuchar directamente a los residentes del sur del condado será fundamental para comprender el alcance de la crisis y orientar las próximas acciones de las autoridades locales y federales.
El funcionario de Salud Pública del Condado, Sayone Thihalolipavan, señaló que comparar los nuevos resultados con los obtenidos en 2024 permitirá identificar qué medidas han funcionado y qué necesidades continúan sin resolverse.
La primera evaluación CASPER se realizó en octubre de 2024 y documentó múltiples preocupaciones de salud que los residentes relacionaron con la contaminación por aguas residuales, entre ellas dolores de cabeza, náuseas, tos e irritación de garganta.
También se reportó un deterioro en la calidad de vida, además de cambios en las rutinas de algunas familias para evitar zonas consideradas contaminadas. Aquellos resultados contribuyeron a aumentar la atención sobre la problemática y respaldaron gestiones para obtener mayor financiamiento estatal y federal.
La nueva evaluación buscará determinar si esos impactos se mantienen, disminuyeron o se intensificaron durante los últimos dos años, mientras continúan proyectos de largo plazo destinados a atender la contaminación del Río Tijuana.
Los resultados de la segunda encuesta CASPER servirán para actualizar el panorama de salud pública en el sur del condado y podrían influir en futuras decisiones sobre recursos, asistencia comunitaria y estrategias de respuesta ante una crisis ambiental que continúa afectando a miles de residentes de la región fronteriza.



















