Consumidores serían los más afectados con los nuevos aranceles en automóviles

San Diego | El tan esperado “Día de la Liberación de los Estados Unidos”, anunciado así por el presidente Donald Trump, llegó con la imposición de una extensa lista de aranceles recíprocos de un mínimo del 10 % a las importaciones provenientes de más de cien países en todo el mundo. Estados Unidos puso a temblar la economía global con estos aranceles, que entraron en vigor a primera hora de este jueves.

Por otro lado, México y Canadá, principales socios comerciales de Estados Unidos, dieron un respiro al ser excluidos en esta ocasión de dicho listado. Sin embargo, el arancel del 25 % a los automóviles importados fue ineludible para todos los países.

La economía binacional se encuentra a la expectativa ante este nuevo arancel del 25 %, que afectará directamente el costo de los autos importados. Expertos advierten que los costos de este impuesto tendrán que repartirse entre proveedores, fabricantes, concesionarios y, finalmente, los consumidores, quienes probablemente asumirán la mayor parte del impacto.

El precio de los vehículos, que ya ha aumentado en años anteriores debido a la inflación, podría convertir a los autos nuevos en un lujo con este nuevo arancel. Por ejemplo, un automóvil con un costo de $40,000 dólares estaría sujeto a un impuesto adicional de $10,000 dólares.

El arancel se aplicará en función de la cantidad de piezas extranjeras que contenga el vehículo y del país desde donde se importe. Un automóvil puede tener más de 30,000 piezas, lo que hace que su impacto varíe según el modelo y la marca.

Esta medida, impulsada por el expresidente Trump, busca fortalecer la economía local y fomentar el consumo de vehículos fabricados exclusivamente en el país. Sin embargo, expertos en la industria señalan que esto no ocurre desde hace décadas debido al Tratado de Libre Comercio y la conveniencia económica que representa la producción globalizada. De hecho, no existen automóviles construidos en un 100 % dentro de Estados Unidos.

Las importaciones de vehículos representan casi la mitad de los 16 millones de automóviles nuevos adquiridos en el país, según datos de S&P Global Mobility. Algunas empresas extranjeras, como Stellantis, ya han detenido parte de su producción en México y Canadá ante la llegada de estos aranceles. Sin embargo, trasladar las líneas de producción a Estados Unidos requeriría años y varios millones de dólares.

Los consumidores locales podrían comenzar a analizar el proceso de fabricación de cada automóvil y optar por modelos menos afectados. Entre las marcas más perjudicadas se encuentran Nissan, Toyota y General Motors. Algunos de los modelos más populares ensamblados en México incluyen la Toyota Tacoma, el Nissan Sentra, la Honda HR-V y la Ford Maverick.

Ante este escenario, los concesionarios de autos usados podrían experimentar un aumento en sus ventas, ya que muchos residentes se negarían a pagar los nuevos costos de los vehículos nuevos, que podrían incrementarse entre $3,500 y $12,000 dólares.

Según el Registro Federal, otro arancel está en puerta: un 25 % adicional a las autopartes, que entraría en vigor a más tardar el 3 de mayo. Esto incrementa la preocupación entre los propietarios de vehículos, los talleres mecánicos e incluso las aseguradoras.

Egresada de Comunicación. Productora, Conductora y Reportera de Televisión. Apasionada por la cultura internacional y el arte. Blogs: @vinogirlmx @reporterinheels

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