La Corte Suprema de Estados Unidos bloqueó este lunes una orden de una jueza federal que restringía la capacidad de agentes para realizar paradas migratorias en Los Ángeles, lo que representa un triunfo para la administración del presidente Donald Trump. La decisión suspende el fallo emitido el 11 de julio por la jueza Maame Ewusi-Mensah Frimpong, que prohibía detener personas únicamente por su idioma, apariencia o lugar de trabajo.
La magistrada Sonia Sotomayor, primera hispana en la Corte, se unió a los otros dos jueces liberales en una fuerte disidencia. Señaló que el fallo abre la puerta a que ciudadanos y residentes puedan ser detenidos “por parecer latinos, hablar español o trabajar en empleos de bajos salarios”, advirtiendo que esto erosiona las garantías de la Cuarta Enmienda, que protege contra detenciones arbitrarias.
El caso se originó tras demandas de organizaciones como United Farm Workers y el Los Angeles Worker Center Network, que denunciaron redadas masivas en la región. Entre los demandantes hubo incluso ciudadanos estadounidenses que dijeron haber sido interrogados o detenidos sin justificación. Pese a ello, la Corte dio la razón al gobierno, mientras que el juez Brett Kavanaugh argumentó que la presencia numerosa de inmigrantes sin papeles en la zona podría justificar la sospecha de las autoridades en ciertos contextos.













