Una investigación de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos habría permitido detectar una posible amenaza contra instalaciones estratégicas de Mexicali, después de que labores de inteligencia relacionadas con una presunta ruptura interna dentro del Cártel de Sinaloa revelaron movimientos vinculados con el tráfico de drogas en la frontera.
De acuerdo con información difundida sobre la investigación, intervenciones telefónicas realizadas por autoridades estadounidenses permitieron identificar una operación presuntamente relacionada con Los Rusos, grupo delictivo vinculado con la facción conocida como La Mayiza y con presencia en el corredor de Mexicali.
La información obtenida durante las pesquisas habría contribuido a dos importantes aseguramientos realizados en ambos lados de la frontera. Uno de ellos ocurrió en Calexico y otro en Mexicali, donde fueron decomisadas cantidades importantes de cocaína y fentanilo cuyo valor conjunto fue estimado entre 700 y 800 millones de pesos.
Tras los decomisos, las labores de inteligencia habrían detectado posibles planes de represalia dirigidos contra instalaciones consideradas estratégicas en la capital de Baja California. Entre los lugares mencionados se encontraron dependencias de la Fiscalía y el Palacio Municipal de Mexicali, aunque las autoridades no habían revelado públicamente detalles específicos sobre la naturaleza o el nivel de avance de una posible amenaza.
La información provocó que el gobierno de Estados Unidos suspendiera temporalmente actividades oficiales y viajes de su personal hacia Mexicali, además de emitir una alerta de seguridad para sus ciudadanos. La advertencia recomendó evitar edificios gubernamentales y mantenerse atentos ante cualquier incidente.
Posteriormente, Canadá incorporó la alerta estadounidense a sus recomendaciones de viaje para México, mientras autoridades mexicanas reforzaron la vigilancia y los patrullajes preventivos en distintos puntos de Mexicali.
El caso adquirió relevancia debido a que la investigación habría comenzado como una indagatoria relacionada con una posible traición dentro de una organización criminal y terminó proporcionando información sobre un riesgo que pudo involucrar instalaciones públicas y a la población de la ciudad.
Las autoridades mantuvieron el seguimiento de la información de inteligencia mientras los operativos de seguridad continuaron en Mexicali, en espera de establecer si existieron elementos suficientes para confirmar una amenaza concreta y determinar quiénes estuvieron detrás de los posibles planes de represalia.



















