Estudiantes de la escuela Love Does, ubicada dentro del albergue Embajadores de Jesús en Tijuana, se preparaban para dar un paso clave en su formación académica al concluir sus estudios y abrirse camino hacia la educación superior.
El proyecto educativo cumplió dos años de trabajo en mayo y se consolidó como una alternativa para niñas, niños y jóvenes migrantes que llegaron a la frontera tras dejar sus lugares de origen, muchas veces en medio de violencia, desplazamiento o incertidumbre familiar.
Para Melany, estudiante proveniente de Michoacán, la posibilidad de ingresar a la universidad parecía lejana cuando salió de su estado. Sin embargo, después de dos años de esfuerzo en Tijuana, su meta tomó forma: estudiar psicología.
“Me siento feliz y estaba pensando estudiar psicología. Es una carrera que tengo curiosidad de saber más. Yo tenía la esperanza perdida de entrar a la universidad”, expresó Melany, estudiante de Love Does.
Su madre, María Roberta Solís, compartió la emoción de ver a su hija avanzar académicamente pese a las dificultades que enfrentaron como familia. Ambas dejaron atrás la violencia en su lugar de origen y encontraron en Tijuana una oportunidad para reconstruir su proyecto de vida.
“Por lo que hemos pasado, no me imaginé que iba a cursar la universidad”, señaló María Roberta Solís, madre de Melany.
La directora de Love Does, Ángeles Gómez, explicó que esta será la primera generación de estudiantes del plantel que avanzará hacia la educación superior. Se trata de siete alumnos con buen desempeño académico, quienes recibieron acompañamiento durante los últimos dos años.
“Son los primeros, son siete alumnos, con excelentes notas académicas, que ha sido un trabajo de acompañamiento durante estos dos años”, destacó Gómez.
La oferta educativa también llegó directamente hasta el albergue, donde distintas universidades se acercaron para presentar opciones profesionales a los jóvenes. Algunos expresaron interés en carreras como medicina, nutrición, psicología y otras áreas de formación.
El director del albergue Embajadores de Jesús, Gustavo Banda, señaló que varios estudiantes aún analizaban sus opciones, pero ya contaban con información y puertas abiertas para continuar sus estudios.
“Algunos tienen el sueño de ser médicos, algunos licenciados en alimentación, y todavía no se han decidido todos, pero están viendo las opciones. Han venido las universidades tan amablemente a este lugar y les han dado las opciones”, comentó Banda.
La escuela Love Does, ubicada en el albergue más grande del noroeste de México, se convirtió en un espacio donde la migración no detuvo el derecho a estudiar. Para estos jóvenes, llegar a la universidad representó mucho más que una meta académica: significó recuperar la esperanza de construir un futuro desde la frontera.












