AUSTIN – El FBI abrió una investigación federal por posible terrorismo tras el tiroteo ocurrido en un bar cercano al campus de la Universidad de Texas, que dejó dos personas muertas y 14 heridas.
El ataque se registró de madrugada en una zona con alta afluencia de estudiantes. Testigos reportaron disparos en el exterior del establecimiento y escenas de pánico en la vía pública. La policía respondió minutos después de la primera llamada al 911 y abatió al agresor en el lugar, evitando un saldo mayor.
Ahora, las autoridades federales analizan si existió una motivación ideológica o la intención de intimidar a la población o influir en el gobierno mediante violencia, elementos necesarios para clasificar el hecho como terrorismo bajo la ley estadounidense. También revisan posibles vínculos con grupos extremistas o propaganda en línea.
La investigación se centra en reconstruir la cronología completa: procedencia del sospechoso, tipo de arma utilizada, cantidad de municiones y actividad previa en redes sociales. Equipos forenses examinan cámaras de seguridad, dispositivos electrónicos y antecedentes del atacante.
Fiscalías locales y federales deberán determinar los cargos correspondientes, que podrían incluir homicidio, intento de homicidio y delitos relacionados con armas. De confirmarse un móvil terrorista, el caso podría sumar cargos adicionales y la participación de unidades especializadas en contraterrorismo.
Mientras tanto, parte de los heridos permanece bajo atención médica. Autoridades pidieron a la comunidad colaborar con información o videos que ayuden a esclarecer los hechos.

















