La exdirectora de Recursos Humanos cuenta cómo un beso captado en el Jumbotron destruyó su carrera, su vida privada y desató amenazas de muerte.
Kristin Cabot, la mujer que apareció en el viral momento “kiss cam” durante un concierto de Coldplay en julio de 2025, habló por primera vez sobre el impacto que tuvo en su vida el video que acumuló más de 100 millones de vistas y que desató el fenómeno digital conocido como #coldplaygate. Cabot relató al New York Times que su decisión de romper el silencio responde a una necesidad de rectificar la narrativa que se instaló alrededor de su nombre. “El silencio es aceptación”, dijo, citando a su madre. “No quería que eso definiera el resto de mi vida”.
Durante el concierto, Cabot fue captada abrazando y besando a su jefe, Andy Byron, entonces CEO de la empresa tecnológica Astronomer. Ella explicó que había tomado “una mala decisión” bajo los efectos del alcohol, pero que el episodio, lejos de quedar en una escena incómoda, se convirtió en un detonante de acoso global. En redes, desconocidos la llamaron “rompehogares”, “cazafortunas” y “zorra”, mientras analizaban cada detalle de su apariencia y vida privada. Cabot asegura que no mantenía una relación sexual con Byron y que aquel beso fue el primero y único entre ambos.
Cabot relató que en ese momento estaba separada de su esposo y negociando su divorcio, lo que hizo aún más complejo el escrutinio público. Dijo que el pánico la invadió apenas vio su imagen en la pantalla del estadio. “Soy la jefa de Recursos Humanos y él es el director general. Es tan cliché y tan malo”, afirmó sobre la sensación de vergüenza que sintió.
Tras la viralización del video, Byron dimitió a los pocos días. Cabot fue suspendida temporalmente, pero después de una investigación interna la empresa le pidió volver. Ella se negó y negoció su salida definitiva, anunciada el 24 de julio. Lo peor vino después: meses de acoso digital, doxxing, cientos de llamadas diarias y amenazas de muerte dirigidas incluso a su familia. Sus hijos adolescentes comenzaron a temer ser vistos con ella en público.
Hoy, Cabot dice que su motivación al hablar es enviar un mensaje: “Quiero que mis hijos sepan que puedes equivocarte, cometer errores graves, pero eso no significa que debas ser amenazado de muerte por ellos”.

















