Esta mañana, representantes de la Cámara Regional de Comercio de San Diego junto a líderes empresariales y comunitarios manifestaron su oposición a la propuesta de la ciudad de establecer un salario mínimo de 25 dólares por hora.
Advirtieron que, aunque el objetivo de mejorar los ingresos de los trabajadores es legítimo, la propuesta podría tener consecuencias adversas para la economía regional. Señalaron que muchas pequeñas y medianas empresas, especialmente en sectores como la restauración, el comercio minorista y el turismo, no podrían absorber el aumento en los costos operativos. Esto, afirman, podría traducirse en despidos, reducción de horarios laborales o incluso el cierre definitivo de negocios.
Además, alertan sobre un posible efecto inflacionario, ya que los incrementos salariales podrían reflejarse en el alza de precios de bienes y servicios, impactando directamente a los consumidores y debilitando la competitividad de San Diego frente a otras ciudades.
Otro punto crítico queabordaron es la intención del propio gobierno de la ciudad, de exentar a sus empleados del nuevo salario mínimo, lo que, según los líderes empresariales, representa una contradicción y pone en duda la viabilidad de la medida.
El evento contó con la participación de representantes de sectores clave como la Cámara de Comercio, los Padres de San Diego, la Asociación de Restaurantes de California y propietarios de pequeños negocios locales.












