Defensores de derechos humanos advierten sobre condiciones inhumanas y daños al ecosistema
Florida – El primer grupo de inmigrantes llegó al nuevo centro de detención en los Everglades de Florida, apodado “Alligator Alcatraz”, que según autoridades estatales busca disuadir la inmigración ilegal. Ubicado en el aeropuerto de entrenamiento Dade-Collier, la instalación se construyó en solo ocho días y tendrá una capacidad inicial de 3,000 detenidos, con planes de expandirse a 5,000 camas para principios de julio.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, y el fiscal general estatal, James Uthmeier, promovieron el centro como una herramienta clave para hacer cumplir la ley migratoria. Sin embargo, documentos federales aclaran que no se han utilizado fondos federales y que el sitio opera completamente con recursos estatales. El centro ha generado preocupación entre defensores de derechos humanos y tribus nativas por sus condiciones, el impacto ambiental y su ubicación en tierras que consideran sagradas.
Legisladores demócratas visitaron el lugar el jueves para expresar su inquietud por el trato a los detenidos y el gasto estatal en la construcción. Críticos señalan riesgos como calor extremo, mosquitos y las inundaciones registradas durante la reciente visita del presidente Trump, a pesar de que autoridades aseguran que el complejo puede soportar un huracán de categoría 2.














