California – La población de lobos grises, una especie en peligro de extinción y protegida a nivel federal y estatal, ha crecido en California, con más de 50 ejemplares registrados tras casi un siglo de ausencia. Según el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California (CDFW), hay varias manadas distribuidas en el norte del estado, siendo la más grande la del condado de Tulare. Sin embargo, la presencia de estos depredadores ha causado conflictos con los ganaderos, quienes experimentan pérdidas frecuentes de ganado debido a los ataques de los lobos.
La reintroducción de lobos en el Parque Nacional de Yellowstone en 1995 tuvo un impacto ecológico profundo. Al reducir la población de ciervos, permitió la regeneración de la vegetación y el retorno de especies como los castores. Estos cambios influyeron en la geografía del parque, estabilizando las riberas y alterando los cursos de agua, lo que resalta la importancia de los lobos en mantener el equilibrio de los ecosistemas.
En California, los lobos han seguido expandiéndose hacia el oeste desde la primera manada establecida en 2015, tras la llegada de un lobo macho de Oregón en 2011. Aunque los lobos tienen un tamaño comparable al de un perro grande, sus huellas son significativamente más grandes, llegando a medir hasta 15 centímetros, lo que los distingue fácilmente en su entorno.














