El presidente anunció una reunión de emergencia con alcaldes y llamó a debatir propuestas concretas; edificios públicos fueron incendiados y 600 agentes resultaron heridos
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se dirigió a la nación este domingo por la noche, mientras las comunidades intentaban recuperarse de una de las noches de disturbios más violentas de los últimos años, después de que protestas contra el Gobierno, en su mayoría pacíficas, derivaran en hechos violentos que dejaron edificios gubernamentales incendiados, un policía y un manifestante muertos. Macron afirmó que se aplicará todo el peso de la ley contra quienes causaron daños materiales o participaron en los disturbios.
El mandatario también reconoció que el Gobierno debe escuchar las quejas de la ciudadanía y anunció que este lunes celebrará una reunión de emergencia con alcaldes franceses para abordar la seguridad pública. Indicó que solicitó al Gobierno convocar esta semana a estudiantes, profesores, sindicalistas y otros actores para debatir propuestas concretas.

Al menos dos personas murieron en incidentes relacionados con los disturbios. Un policía de 22 años falleció tras ser atropellado por un vehículo en Nantes, mientras que un manifestante murió al norte de París tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. La Policía ha detenido a más de 2 mil personas y más de 600 agentes resultaron heridos, según el ministro del Interior, Laurent Nunez.
Este domingo se repitieron escenas de agentes lanzando gases lacrimógenos en la plaza de la República, donde decenas de personas se congregaron. En Limoges, el ayuntamiento de 143 años fue incendiado y su aguja se derrumbó; en Marsella, manifestantes encapuchados irrumpieron en el ayuntamiento, y en Lyon incendiaron la oficina de turismo. Legisladores y autoridades regionales criticaron el plan de seguridad del Gobierno, y el primer ministro Sébastien Lecornu se reunirá con los alcaldes de París, Lyon y Marsella.


















