El Islamic Center of San Diego reanudó parcialmente sus servicios religiosos después del tiroteo ocurrido el lunes, en el que murieron tres hombres vinculados al centro, entre ellos un guardia de seguridad, un miembro de la comunidad y un encargado de la tienda del recinto.
La reapertura inició con algunas actividades esenciales, incluida la realización de las cinco oraciones diarias. De acuerdo con la información difundida por el centro islámico, los servicios de oración se retomaron la mañana del miércoles con el rezo de Fajr, marcado a las 4:59 de la mañana.
Aunque la comunidad comenzó a regresar al espacio de oración, el ambiente permaneció marcado por el duelo, el trauma y la necesidad de acompañamiento. El ataque impactó profundamente a feligreses, familias y estudiantes que forman parte de uno de los centros musulmanes más importantes del Condado de San Diego.
El centro informó que varias áreas seguirían cerradas hasta nuevo aviso, incluyendo la oficina administrativa, los patios de recreo y las instalaciones de expansión. La medida buscó mantener el control del espacio mientras continuaban los procesos internos de seguridad, atención comunitaria y recuperación emocional.
La reapertura parcial también representó un paso importante para una comunidad que intentó retomar sus prácticas religiosas después de una tragedia que dejó heridas profundas. El regreso a la oración fue visto como un acto de fe, resistencia y unidad para quienes acudieron nuevamente al recinto.
La administración del Islamic Center pidió a los miembros de la comunidad canalizar cualquier duda o preocupación a través de los medios de contacto establecidos por el propio centro. Mientras tanto, el proceso de duelo continuó acompañado por mensajes de solidaridad y por el esfuerzo de la comunidad musulmana para recuperar poco a poco sus espacios de encuentro, oración y aprendizaje.














