Bob Filner, exalcalde de San Diego y excongresista federal por California, murió a los 82 años, dejando una trayectoria política extensa marcada por su trabajo en temas de veteranos, derechos civiles y una salida abrupta del gobierno municipal tras acusaciones de conducta sexual indebida.
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Filner había construido una carrera pública de varias décadas antes de llegar a la alcaldía. Fue integrante del Concejo Municipal de San Diego, posteriormente representó a California en el Congreso de Estados Unidos durante diez periodos y llegó a presidir el Comité de Asuntos de Veteranos de la Cámara de Representantes.
Su figura también estuvo vinculada al activismo por los derechos civiles. Antes de ocupar cargos públicos, participó en el movimiento de los Freedom Riders en la década de 1960, una experiencia que formó parte de su identidad política y de su discurso progresista durante años.
En 2012, Filner se convirtió en el primer demócrata electo alcalde de San Diego en aproximadamente dos décadas. Sin embargo, su administración duró menos de un año, luego de que múltiples mujeres lo acusaran de acoso sexual y comportamiento inapropiado, situación que derivó en una crisis política dentro del gobierno municipal.
Tras su renuncia en 2013, Filner se declaró culpable de cargos relacionados con falso encarcelamiento y agresión, y fue sentenciado a arresto domiciliario, libertad condicional y tratamiento psicológico. Desde entonces, se mantuvo alejado de la vida pública.
Su paso por la política local y nacional dejó una imagen compleja: por un lado, fue reconocido por su defensa de veteranos, trabajadores y comunidades marginadas; por otro, su legado quedó profundamente marcado por las acusaciones que pusieron fin a su carrera.
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La muerte de Bob Filner cerró un capítulo controversial en la historia política de San Diego, donde su nombre permaneció asociado tanto a décadas de servicio público como a uno de los escándalos más significativos en la alcaldía de la ciudad.














