Tijuana.- Las mujeres, niñas y adolescentes migrantes sufren más violencia de género que los hombres, la realidad que enfrentan en su camino hacia un nuevo destino. Estas vulnerabilidades se manifiestan de diversas formas, como abuso sexual, violencia intrafamiliar, discriminación y otros actos de violencia basados en el género.
Durante el arduo trayecto migratorio, las mujeres y niñas enfrentan una serie de desafíos y peligros. Algunas son víctimas de violaciones y agresiones sexuales, lo cual deja secuelas emocionales y físicas en ellas. La normalización de la violencia en sus países de origen también puede llevarlas a adoptar métodos anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados como resultado de la violencia sexual que enfrentan en su camino.
Además, muchas de estas mujeres y niñas migrantes huyen de sus lugares de origen debido a la violencia y la falta de seguridad en sus comunidades. Llegar a su destino no garantiza un respiro, ya que enfrentan barreras adicionales y discriminación. Algunas son rechazadas o no se les permite ingresar a los países de destino, a pesar de tener sus documentos en regla. Esta realidad dificulta aún más su situación y las expone a mayores riesgos.
Sin embargo, en medio de esta difícil situación, existen organizaciones en la frontera que brindan apoyo y asistencia a las personas en contexto de movilidad, especialmente a las mujeres, niñas y adolescentes migrantes que han experimentado eventos traumáticos. Estos refugios y albergues, como la Casa YMCA y la Casa del Migrante en Tijuana, ofrecen atención médica, psicológica y jurídica para ayudar a estas personas a recuperarse de los traumas sufridos durante su travesía.
Estos espacios seguros proporcionan un entorno en el que las mujeres y niñas migrantes pueden reconstruir sus vidas, recibir atención integral y trabajar en su proceso de sanación. Además, también se les brinda orientación y apoyo para enfrentar los desafíos legales y burocráticos que puedan surgir en su proceso migratorio.













