El Gobierno de Trump implementó una nueva norma que obliga a los aspirantes a visas de no inmigrante a declarar que no han sufrido maltrato
La administración de Estados Unidos envió un cable diplomático a todas sus embajadas y consulados con una directiva estricta para restringir el ingreso de posibles solicitantes de asilo. Bajo esta nueva regla, los oficiales consulares deben realizar dos preguntas específicas sobre experiencias de daño o miedo al maltrato en el país de nacionalidad del solicitante. Para que el proceso de emisión de la visa continúe, el solicitante debe responder verbalmente con un “no” a ambas interrogantes.
Esta medida forma parte de un endurecimiento general de las políticas migratorias que incluye mayores controles para visas de estudiante y la pausa temporal en decisiones de inmigración para cumplir con nuevas directrices de seguridad. Además, se suma a la suspensión del procesamiento de visas de inmigrante para 75 países ejecutada el pasado mes de enero.
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El Departamento de Estado justificó la instrucción señalando que los funcionarios consulares son la primera línea de defensa de la seguridad nacional y deben prevenir el abuso del sistema por parte de quienes intentan obtener visas de turista o trabajo con el fin de solicitar asilo al llegar a territorio estadounidense.
Expertos en políticas migratorias han advertido que esta directiva coloca a las personas en situaciones extremas, obligándolas a tomar decisiones que afectan su seguridad y la de sus familias. Asimismo, señalan que estas restricciones podrían empujar a quienes necesitan huir de su país hacia rutas migratorias más inseguras.













