de odio, incluyendo deseos de muerte, luego de instar al presidente Donald Trump a mostrar compasión por las personas vulnerables del país durante un servicio inaugural en la Catedral Nacional. “Algunas personas me han deseado la muerte. No estoy segura de que hayan amenazado con matarme, pero parecían complacidas si encontraba mi destino eterno más pronto que tarde”, declaró Budde. A pesar de las críticas, enfatizó la importancia de mantener un diálogo respetuoso, incluso en el desacuerdo.
Budde lamentó el nivel de hostilidad en las reacciones y pidió a quienes no comparten su opinión que lo hagan de manera respetuosa. “Podemos debatir sin llegar a los extremos del desprecio. Si como país recuperamos esa capacidad, podremos trabajar juntos en los grandes problemas que enfrentamos”, expresó. La obispa se ha mantenido firme en su mensaje de clemencia, especialmente hacia los inmigrantes y las comunidades vulnerables, y reiteró que no se disculpará por ello. “No voy a pedir perdón por pedir clemencia para los demás”, declaró, reafirmando su compromiso con su fe y sus valores.
El expresidente Trump respondió con duras críticas, calificando el servicio como “poco inspirador” y acusando a Budde de introducir la política en la iglesia de manera “descortés”. Sin embargo, la obispa rechazó tales acusaciones y subrayó que su llamado a la compasión no era un acto político, sino un reflejo de los principios de humanidad y justicia que guía su labor pastoral.














