San Diego | Con el objetivo de frenar los impactos a la salud pública provocados por el constante flujo de aguas residuales en el Valle del Río Tijuana, la supervisora del Distrito 1 del Condado de San Diego, Paloma Aguirre, dio a conocer un nuevo plan de acción con medidas inmediatas que serán abordadas en los próximos 30 días. La zona afectada se encuentra entre las ciudades de San Diego e Imperial Beach, y ha generado preocupaciones crecientes entre los residentes de las comunidades circundantes.
Entre las primeras acciones contempladas se incluye la instalación de nuevas señales de advertencia sanitarias en las áreas expuestas, así como la contratación de un experto de UC Berkeley para desarrollar un programa integral de monitoreo de salud pública que evalúe con precisión el impacto de la contaminación en la región. Además, se ampliará el estudio de síntomas reportados por los residentes para establecer vínculos claros con la exposición a aguas contaminadas.
De forma paralela, autoridades de Estados Unidos y México firmaron recientemente un memorando de entendimiento en la Ciudad de México. El acuerdo, firmado por el secretario de la EPA, Lee Zeldin, y la titular de la SEMARNAT, Alicia Bárcena, establece plazos y prioridades para completar proyectos clave de infraestructura que buscan reducir de manera significativa la contaminación transfronteriza en el río Tijuana.













