Tijuana.- Hoy, en todo México, se llevó a cabo un repique de campanas en honor a las víctimas de la violencia en el país. Este acto conmemorativo tuvo lugar a las 2 de la tarde y duró un minuto. La iniciativa surge a raíz del primer aniversario del asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora.
En particular, en la ciudad de Tijuana, se recordó el trágico suceso ocurrido hace un año en la Sierra Tarahumara, donde perdieron la vida los dos sacerdotes. Además, miembros del colectivo Erick Carrillo se congregaron en la catedral de la Calle Segunda para alzar la voz contra la violencia en la región. Se estima que solo en este año 2023, más de 400 familias en Tijuana buscan a sus seres queridos desaparecidos.
Erick Carrillo, representante del colectivo, señaló el creciente aumento de la violencia y expresó su preocupación por la falta de disminución en los índices delictivos. Por su parte, Daniel Alberto Stevens, de la Compañía de Jesús, destacó la necesidad de dar voz a las demandas y necesidades de las personas que han sufrido violencia en sus familias y propiedades.
Durante el minuto en que repicaron las campanas, tanto creyentes como ciudadanos se unieron en la catedral para orar por aquellos que sufren persecución o tienen familiares desaparecidos. La población en general también manifestó su preocupación ante los más de mil asesinatos registrados en lo que va del año en Tijuana.
Los residentes de Tijuana expresaron su temor y su sensación de inseguridad en su vida diaria. Muchos evitan salir de noche o frecuentar lugares desconocidos por miedo a convertirse en víctimas de la violencia. Tijuana se posiciona como la segunda ciudad más violenta de México, y la comunidad católica aprovechó este momento para manifestar su inconformidad con el clima de incertidumbre que se vive.
Gustavo Villanueva, un estudiante de Tijuana, expresó su conciencia sobre la falta de seguridad en la ciudad y el temor constante al salir a la calle, incluso en situaciones cotidianas. La población de Tijuana espera que estos actos simbólicos y manifestaciones de protesta contribuyan a generar conciencia y un cambio en la situación de violencia que enfrenta la región.












