Un hombre de 44 años que operaba un centro de cuidado de animales sin licencia en Julian fue sentenciado por maltrato, negligencia y por no proporcionar los cuidados necesarios a los animales que permanecían bajo su responsabilidad, informó la Fiscalía de Distrito del Condado de San Diego.
Recibe libertad condicional y prohibición de tener animales
Nelson Andres Zepeda había sido declarado culpable por un jurado en agosto de seis cargos menores relacionados con el trato de los animales.
Como parte de la sentencia, recibió libertad condicional y deberá entregar todos los animales decomisados al Departamento de Servicios para Animales, además de cubrir los gastos generados por su resguardo y pagar restitución a las víctimas por una cantidad que será determinada posteriormente.
También deberá consultar con un psicólogo o psiquiatra, seguir las recomendaciones correspondientes y completar un curso sobre crueldad animal. Además, tendrá prohibido poseer animales durante cinco años.
Denuncia derivó en investigación de Urban Feline
El caso comenzó en abril de 2025, cuando el Departamento de Servicios para Animales recibió una denuncia sobre las condiciones dentro de Urban Feline, establecimiento operado por Zepeda.
El reporte señaló que varios perros presentaban problemas como ácaros en los oídos, sarna, lombrices y pérdida de peso, sin recibir atención veterinaria adecuada. También se informó que varios animales habían muerto en la propiedad.
Durante la investigación, las autoridades descubrieron que un perro llamado Roble había muerto fuera del establecimiento mientras permanecía bajo el cuidado de Zepeda para recibir entrenamiento conductual. Fotografías revisadas por los investigadores mostraron un deterioro progresivo en la salud del animal durante aproximadamente un año.
El propietario de Roble no fue informado cuando empeoró su condición ni después de su muerte.
Ocho animales fueron decomisados
El Departamento de Servicios para Animales retiró de Urban Feline cuatro perros y cuatro gatos.
Entre los perros se encontraron casos de pérdida total de pelaje y fracturas en las patas que requirieron amputaciones. Los gatos presentaron infecciones respiratorias y otras condiciones que necesitaron atención veterinaria.
Uno de ellos se encontraba severamente desnutrido, había perdido un ojo y presentaba una infección ocular grave. Debido a su condición, fue sometido a eutanasia humanitaria.
La mayoría de los animales decomisados mostró una mejoría importante después de recibir tratamiento veterinario adecuado.
La Fiscalía de Distrito destacó que el caso fue investigado con apoyo del Departamento de Servicios para Animales y reiteró que las denuncias de posible maltrato permiten intervenir para proteger a animales en situación vulnerable.


















