La presidenta evita declarar respecto a la entrega de secretarios
Durante su reciente visita a Yucatán, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo optó por el silencio ante los cuestionamientos de la prensa local sobre la entrega de dos exfuncionarios de Sinaloa a la justicia de Estados Unidos. Los reporteros abordaron a la mandataria federal a su llegada a un evento educativo público, pero no obtuvieron comentarios sobre el caso.
La situación involucra de manera directa a Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, antiguos titulares de seguridad y finanzas sinaloenses. Ambos exsecretarios decidieron ponerse a disposición de las autoridades norteamericanas catorce días después de ser señalados públicamente por mantener presuntos vínculos operativos con organizaciones dedicadas al narcotráfico en el norte de México.
Los excolaboradores son considerados piezas centrales en la investigación internacional que afecta a diversos políticos de Sinaloa. La entrega voluntaria de los exfuncionarios agrava de forma notable la situación jurídica y política del gobernador morenista con licencia, Rubén Rocha Moya, cuyo paradero actual sigue siendo desconocido para la opinión pública y los medios.
El hermetismo del gobierno federal mantiene la expectativa sobre las implicaciones bilaterales de estas detenciones en territorio estadounidense. El sistema de justicia del país vecino del norte continúa procesando los datos aportados por los exsecretarios, mientras los ciudadanos de la región fronteriza esperan informes oficiales detallados que aclaren los nexos gubernamentales con el crimen organizado.













